Por la tolerancia y el respeto en las aulas
Durante la tarde de la primer jornada del V Congreso Internacional “Cultura del Trabajo: Jóvenes y Valores”, se llevó a cabo el taller de “Educación formal: actitudinal y específica”. Los asistentes pudieron presenciar las disertaciones de Alicia Tallone, integrante de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Horacio Ademar Ferreyra del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba, José Miguel Pérez Gaudio representante del Colegio Universitario de Periodismo y Sergio Rial del Ministerio de Educación de la Nación. Además, se presentaron las dos ponencias ganadoras de este eje. Finalmente, se realizó un taller dictado por Alicia Tallone donde el público trabajó en grupo y a partir del cual se obtuvieron algunas conclusiones sobre la problemática de la situación educacional actual. El moderador, en esta oportunidad, fue Carlos Sánchez del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. A lo largo de la charla se cuestionó sobre los problemas actuales para la construcción de una figura con autoridad por parte del docente. En este sentido, se dijo que podían ser varios los factores como los avances tecnológicos, los problemas de consumo, el desinterés de los jóvenes, los problemas del sistema capitalista o la sociedad misma. A su vez se habló de lo necesario que es encontrar una solución a esta situación. Una de las propuestas fue la de “serenarse por un instante, hacer un diagnóstico sobre la situación en la que se está y, a partir de él, buscar la mejor vía para seguir adelante”. Según los expositores se podría reunir en dos grandes grupos las causas de la pérdida de legitimidad de las figuras con autoridad. Por un lado, la falta de pertenecía que sufren los jóvenes y los ciudadanos en general hace que no encuentren un lugar en su comunidad, una razón para estudiar, para trabajar, un motivo para seguir adelante. Por otro lado, los jóvenes al nacer en un mundo tecnológico, hablan un lenguaje distinto al de sus educadores y de esta situación deviene el problema de comunicación entre ambos. Frente a este panorama se debe, primero mostrar al alumno cómo lo que él hace o sabe puede serle útil a su sociedad; luego se le debe enseñar a trabajar en grupo, cooperando entre todos pueden llegar a hacer mucho, por ellos y por el resto. De la mano de esto, viene la inclusión social de todos, es muy importante no marginar a los jóvenes; las oportunidades deben ser para todos, no para un grupo privilegiado solamente. Plasmando en proyectos concretos lo que se aprenden día a día en clase se puede crear una feedback entre el joven que coopera con su comunidad y que le brinda un lugar a partir del cual puede participar. Por otro lado, los docentes deben aceptar la pluralidad, no pueden exigir de todos lo mismo y deben tener la habilidad de poder distinguir que es lo que cada joven puede brindar para pulir esta capacidad y hacerla salir a la luz. Sin tolerancia, el docente no podrá lograr nada de esto, sólo automarginación y menos respeto por parte del joven. Por último, el educador debe adaptarse a los avances tecnológicos, debe incorporarlos como herramientas para lograr una educación más eficaz y eficiente; pero a la vez es muy importante que adapte la metodología a los cambios de la tecnología de lo contrario, se sigue en la misma situación. Al final de estas disertaciones y ponencias, los asistentes al taller, luego de trabajar en grupo, pudieron concluir en que para poder salir adelante frente a esta “crisis de autoridad” que sufren los docentes y las instituciones es necesario la tolerancia y el respeto mutuo, los espacios de consenso, respetar la pluralidad, un correcto empleo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y finalmente, coherencia y control del autoestima por parte de los docentes para no desbordarse frente a las situaciones que se presentan. |